
Han pasado ya las elecciones municipales y ahora es el turno de los pactos. Navarra es el eje de la actualidad informativa a nivel nacional. En la comunidad foral, como sucede habitualmente ha barrido UPN, pero como pasa en la España de Zapatero (véase Galicia, Cantabria, Cataluña y probablemente Baleares junto a más ayuntamientos como Cáceres, Sevilla, Córdoba, Jaén, Mérida, Vigo, la diputación de Álava, Pamplona y un largo etcétera)el partido más votado no gobernará. El caso es extremadamente grave, porque permitirá entrar en gobierno a una formación que quiere anexionar Navarra al País Vasco.
El caso es que Unión del Pueblo Navarro, que viene a ser el PP en la comunidad foral, ha sacado 138.031 votos, que representan al 42,2% de los navarros que han ido a votar, a los que habría que añadir el apoyo de Convergencia de Demócratas de Navarra (14.259 votos, 4,4%).
En segundo lugar ha quedado Nafarroa Bai, una coalición de partidos nacionalistas vascos radicales, PNV, EA, Aralar y Batzarre, cuyo único objetivo es anexionar Navarra al País Vasco e implantar el nacionalismo en la comunidad foral. Su candidato al gobierno foral es Patxi Zabaleta, de Aralar, que actualmente condena la violencia, pero que ha sido proetarra hasta hace cuatro días. El conglomerado este, ha obtenido 77.625 votos, el 23,7% de los sufragios. Es decir, casi la mitad de votos que UPN. Esto es un engaño a la sociedad, a los votantes, a los navarros y a los españoles en toda regla. UPN tiene 22 representantes en la cámara y Na-Bai 12, no 20 ni 18, ni 16 no no, tiene 12.
El Partido Socialista de Navarra, por su parte, ha quedado relegado a la tercera posición con 73.135 votos y un porcentaje del 22,4%. Como viene siendo habitual en los socialistas desde el advenimiento de Zapatero, venderán hasta a su madre con tal de llegar al poder y pactarán con los nacionalistas, con los que ideológicamente tienen mucho menos que ver que con UPN para chupar del bote. El pacto incluye la entrega del ayuntamiento de Pamplona a los de Na-Bai, pero con el agravante de hacerlo con los votos de los etarras de ANV.
Si ya de por sí es grave dar cotas de poder a los nacionalistas, por sus políticas sectáreas y excluyentes, más grave aún es dárselas a una coalición que representa un nacionalismo no navarro, sino de otra comunidad la vasca, y que tiene un marcado carácter anexionista. Seguramente, los de Na-Bai se ocuparán de educación y cultura e importarán en el Viejo Reyno la manipulación de la historia, la mentira de la existencia de Euskal Herria y la imposición del euskera evitando que se pueda estudiar en castellano, que llevan a cabo impunemente en la CAV.
Navarra evidentemente no es Euskadi y los navarros no quieren ser vascos, primero porque nunca lo han sido ni lo son ni lo serán, segundo porque no tiene ningún derecho Euskadi de invadir otra comunidad autónoma y tercero porque es lógico que nadie quiera anexionarse a una comunidad donde la libertad y la democracia brillan por su ausencia.
Navarra no es nacionalista. La suma de los votos de UPN, CDN, PSN e IUN (estos dos últimos nacionalistas no son, está claro, pero se venden a ellos con tal de chupar del bote) suman alrededor del 74% de los votos posibles del 27-M. Pese a esto, los navarros tendrán que padecer a los nazionalistas durante cuatro años.
Sólo queda resignarse y esperar a que lleguen tiempos mejores. ¡VIVA NAVARRA FORAL Y ESPAÑOLA!

